Los estadounidenses Thomas J. Sargent y Christopher A. Sims ganan el Nobel de Economía

Era el único premio que faltaba por conocerse de la edición 2011 de los prestigiosos Nobel, pero por fin el comité del premio Nobel ha concedido el galardón a Thomas J. Sargent y Christopher A. Sims, académicos estadounidenses, por sus «investigaciones empíricas respecto a las causas y los efectos a nivel macroeconómico»

de las decisiones de política económica.

Premio-Nobel-Economía

Dada la situación actual de crisis económica, de la deuda y financiera, había bastante interés en conocer los premiados de este año y si tendrían alguna relación con la crisis. Al final, han querido ser bastante diplomáticos con los ganadores, que recaen en dos personas que se han centrado en el estudio de la macroeconomía, el estudio global de la economía y los efectos que tienen cualquier tipo de decisión en ella.

Sargent y Sims cogen el testigo de los también estadounidenses, Peter A. Diamond y Dale T. Mortensen, así como al británico chipriota Christopher A. Pissarides. El Nobel de Economía (Premio de Ciencias Económicas del Banco de Suecia) se entregó por primera vez en 1968 y está dotado con una dotación económica de algo más de un millón de euros.

El comunicado de la Academia sueca reconoce la valía de Sargent y Sims a la hora de desarrollar métodos de análisis que se basan en la relación causal entre la política económica y las diferentes variables macroeconómicas, como pueden ser el PIB, la inflación, el empleo o las inversiones. Estos métodos, permiten que se pueda responder a preguntas como de qué forma el PIB o la inflación se ven afectados por un incremento temporal de las tasas de interés o por una reducción de impuestos, qué sucedería si un banco central modifica sus objetivos de inflación o si un Gobierno modifica sus objetivos de equilibrio presupuestario, por citar sólo algunos ejemplos.

La Academia ha señalado en el mismo comunicado que «la política afecta a la economía, pero la economía también afecta a la política». «Las expectativas sobre el futuro son los aspectos principales de esta interacción. Las expectativas del sector privado en relación con la actividad económica futura y las decisiones políticas influyen sobre los salarios, el ahorro y las inversiones». «Al mismo tiempo, las decisiones en política económica están influidas por las expectativas de evolución del sector privado», señaló.

Los métodos de los dos ganadores permiten  «identificar estas relaciones causales y explicar el papel que juegan las expectativas», lo cual hace «que sea posible determinar los efectos tanto de las medidas políticas inesperadas como de los cambios políticos sistémicos», agregó la Academia sueca.

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