La cajetilla de tabaco podría subir hasta los 8 euros

Malos tiempos para los fumadores, que si desde el comienzo de año con la famosa Ley Antitabaco se les impide fumar en espacios públicos, ahora tendrán que pagar mucho más por las cajetillas de tabaco. Al menos, esa es la intención del Gobierno que sigue con su cruzada contra el tabaco.
Aunque siempre se podría señalar si la intención es mejorar la salud de los ciudadanos, algo en lo que todos estamos de acuerdo, o si por el contrario, y tal como parece, es con una clara intención recaudadora.

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Además, y tal como estamos viendo con la Ley Antitabaco, no se está aplicando correctamente en todos los sitios públicos, y cada vez más son los bares y restaurantes que se buscan sus métodos para saltarse las prohibiciones. Ahora la ministra Pajín insta al Ministerio de Economía a que suba las tasas sobre el tabaco. Algo que como decimos si es para intentar combatir el consumo del tabaco es positivo, pero resulta curioso que se señale que esta subida debe ser realizada porque dichas tasas son mucho más baratas que en los países de nuestro entorno. Lo que nos confirma una vez más que la intención realmente es recaudar más, y lo que se le podría decir a la ministra es que ya que quiere equiparar tasas, que comience por equiparar nuestros salarios al de otros países como Francia o Reino Unido. Resulta muy cómodo decir que pagamos menos tasas y así zanjar un tema, sin hacer referencia a que en nuestro país tenemos salarios mucho más bajos que en los países vecinos.

La intención no es realizar una pequeña subida, sino realmente subir el precio medio de la cajetilla de tabaco a más del doble de su precio actual, situándola entorno a los 8 euros. Como decíamos al principio, malos tiempos para los fumadores, ya que la subida de las tasas si no se ha hecho todavía es porque no depende del Ministerio de Sanidad sino del de Economía.

Está claro que el tabaco causa miles de muertes al año, y un gasto en sanidad millonario al Estado, pero el Gobierno debería darse cuenta que velar por la salud de los ciudadanos no tiene que ir unido exclusivamente a políticas y medidas prohibicionistas, sino que sería positivo  financiar tratamientos y programas para ayudar al ciudadano a dejar de fumar, así como,  realizar programas de información a la población sobre los efectos adversos del tabaco.

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