El mercado más grande del mundo

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El mercado de divisas es, hoy por hoy, el paraíso para cualquier inversor que se precie y que busque el máximo margen de beneficio a la hora de colocar su dinero. El Forex, como también se le conoce, no es probablemente el espacio económico de inversión más manido, y otros, como el mercado de valores o el inmobiliario, tienen un nombre más común para el ciudadano medio. Pero, pese a ello, no es mi planteable el hecho de que el mercado de divisas es, en la actualidad, el peso pesado de los espacios especulativos mundiales.

El mercado más grande del mundo

Los cinco billones diarios que se mueven dentro del Forex son razón más que suficiente como para otorgarle dicho título a este mercado. Una cantidad, la de la liquidez diaria del mercado de valores, sustancialmente mayor que la de las bolsas de Nueva York, Madrid y Londres juntas. Y todo ello pese a que, en un principio, el Forex nació como un lugar accesible a empresarios de todo el mundo para que estos intercambiasen sus divisas. Así, un productor español de aceite de oliva podía acudir al mercado de divisas para intercambiar sus pesetas de la época por dólares y realizar una operación mucho más simple y directa con sus clientes norteamericanos.

La globalización de los mercados mundiales creó dicha necesidad por un mercado de divisas y dicho deseo tuvo su fruto en los años 70. Pero es que además, a su vez, la incesante búsqueda del beneficio económico en el mundo capitalista dio una vuelta más al Forex. El hecho de que este espacio económico ofreciese la posibilidad de intercambiar cualquier divisa mundial a cambio de otra por un precio variable abría las puertas a los inversores. Así, y estudiando los movimientos y evolución de las economías de cada país, un inversor podía vender cierta moneda en el momento de auge de dicha divisa y volver a comprarla al mes, cuando su cotización habría descendido. Una forma fácil de encontrar el beneficio económico.

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Esta preferencia de los inversionistas por el mercado de divisas estuvo muy condicionada desde el comienzo por el factor más importante del Forex: su deslocalización geográfica. El Foreign Exchange Market (Forex), no tiene su centro en ningún punto del planeta y consigue así amoldarse al estilo globalizado de la economía actual. Se mantiene abierto las 24 horas del día de lunes a viernes y debe rendir un mínimo número de cuentas a la hora de hablar de impuestos y tributaciones, ya que sus operaciones no se realizan al amparo y vigilancia de ningún marco legal nacional. Estos dos factores colocan al Forex en lo que es: el mercado mundial de mayor liquidez.

Esto ha provocado que, obviamente, la mayoría de los participantes en el mercado de divisas no sean empresarios del aceite de oliva buscando facilitar sus negociaciones con clientes internacionales. Todo lo contrario, los diez grandes bancos mundiales centrados en la inversión (Bank of América, Citi, Deutshche Bank, Barclays y BNP Paribas entre otros) son los dueños de más de tres cuartos de todas las operaciones que se realizan en el Forex.

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Dicha tendencia no ha provocado, sin embargo, que el Forex sea un espacio cerrado al pequeño inversor. En absoluto. Gracias a ciertas compañías de brokers y asesoramiento al inversor, cualquier persona puede entrar al mercado de divisas. Estas empresas ofrecen entre sus servicios un acceso a dicho espacio económico y el consejo necesario para realizar los movimientos idóneos a la hora de colocar el dinero a invertir.

Algunas incluso ofrecen acceso a software y algoritmos estadísticos que facilitan enormemente la toma de decisiones en el Forex, al estudiar y calibrar todas las causantes de los cambios en dicho mercado (variables económicas, políticas, naturales, etc). Entre este tipo de compañías destaca la británica FxPro, que ofrece nada menos que acceso a cuatro plataformas de trading diferentes, con todas las ventajas que ello conlleva para le inversor.

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