El fraude financiero, el principal objetivo de los ‘ataques dirigidos’ a empresas

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Los hackers se han convertido en una fuente muy importante de riesgo para las empresas. De los ataques dirigidos a empresas, el fraude financiero se ha convertido en el objetivo principal que persiguen los hackers. Las principales consecuencias de dichos ataques se traducen en importantes interrupciones en los negocios, así como la pérdida de información muy relevante, incluyendo datos confidenciales y de propiedades intelectual.

Según el informe “El impacto del cibercrimen en las empresas”que ha hecho púbico Check Point, líder en soluciones de seguridad para Internet, el 65% de las empresas que han experimentado ataques dirigidos señalan que el fraude financiero era el propósito prioritario de los hackers. El informe revela también que las empresas reciben una media de 66 nuevas tentativas de ataque por semana, con un coste por cada incidente culminado con éxito por parte de los hackers de entre 100.000 dólares y 300.000 dólares. Entre la lista de las principales amenazas, son los ataques de ‘Denegación de Servicio’ (DoS) los que las propias compañías encuestadas indican como el mayor riesgo para la seguridad al que se hayan expuestas.

En la actualidad, los cibercriminales se están sirviendo de malware, bots, así como otros tipos de amenazas cada vez más sofisticadas, para atacar a las empresas con muy diversas finalidades. Las intenciones que se esconden detrás de estos ataques pueden ser desde las ganancias económicas o la interrupción de las operaciones de negocio, hasta el robo de datos o incluso ataques tras los que existen motivaciones políticas.

Al margen de la intencionalidad, hay que destacar que nuevas variantes de malware se generan a diario y habitualmente apuntan hacia múltiples sitios webs o empresas con el fin de incrementar la probabilidad del éxito inicial del ataque, así como el potencial de las amenazas en su avance sigiloso a través de las organizaciones.

Los cibercriminales ya no son simples aficionados como antaño, sino que ahora suelen pertenecer a organizaciones perfectamente estructuradas que con frecuencia contratan a hackers muy cualificados para ejecutar ataques seleccionados, muchos de los cuales reciben importantes cantidades de dinero.

De este modo, el cibercrimen se ha convertido en un negocio, convirtiéndose en un problema muy serio para las empresas, que cada vez tienen más conciencia de la importancia de aplicar protecciones preventivas para salvaguardar sus activos más importantes. Sin embargo, aunque la mayoría de compañías tienen importantes barreras de seguridad físicas, como firewalls o soluciones IPS, menos de la mitad cuentan con una protección avanzada para ataques más potentes.

De las compañías encuestadas, tan sólo el 64% cuenta con la formación y los programas de concienciación necesarios para prevenir los ataques dirigidos. No hay que olvidar que los cibercriminales centran su atención sobre la información más valiosa de las empresas, por lo que son las propias organizaciones las que tienen en sus manos la responsabilidad de poner los medios necesarios para evitar la propagación de los ataques.

 

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