Las medidas que el Banco Central Europeo (BCE) ha tomado para dar impulso a una economía en caída vertiginosa parece que están empezando a terminarse. Desde la entidad financiera piensan que ya han dado los pasos suficientes para relanzar los ánimos financieros.

Actualmente, uno de las preocupaciones que intentan frenar son los excesos de euforia que se puedan producir ante una declaración de manera prematura de la recuperación de la economía. Aunque existen signos de que la tendencia bajista de la economía está cediendo en los países industrializados y en desarrollo, aún se encuentra en un periodo de debilidad, e incluso podrían registrarse deterioros adicionales en los mercados laborales.
Desde el BCE se ha sacado pecho ante el papel desempeñado por el Euro. Nuestra moneda única ha evitado males y deterioros mayores de los que hubiéramos podido tener sin ella. Lo prioritario actualmente es respaldar las medidas tomadas durante el último año, entre la que se encuentra la rebaja de tipos al uno por ciento y la adquisición de 60.000 millones de bonos bancarios. El objetivo es facilitar las condiciones de financiación y revitalizar un mercado que ha sido muy golpeado por la crisis financiera.
El BCE ha negado una vez más la posibilidad de la deflación y aseguró que se pronostica un escenario de una leve recuperación económica para la eurozona, dejando atrás la posibilidad de que se produzca un nuevo ‘credit crunch’ y una espiral deflacionista. Desde el organismo europeo se reconoce que nuestro continente no será el primero en sentir los primeros síntomas de crecimiento.
Por: luismipalacios
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